Toda empresa, por pequeña que sea, necesita barreras físicas y psicológicas que desalienten un ataque. Pero ninguna barrera funciona si el personal no sabe qué información proteger, a quién dejar entrar o cómo reaccionar. Estos diez comportamientos, adaptados de nuestro material de formación y ampliados a la dimensión digital, son la base.
Prevención diaria
- No compartir rutinas. Horarios de entrada y salida, viajes y reuniones de ejecutivos son información sensible, en persona y en redes sociales.
- Proteger los datos de contacto. Teléfonos personales y direcciones de directivos solo deben conocerlos personas autorizadas, con instrucción expresa de no compartirlos.
- Manejar el efectivo con discreción. Evitar concentrar grandes cantidades y no comentar cuándo o cómo se deposita.
- Mantener cerrados los accesos. Puertas de áreas internas cerradas y una regla clara: sin autorización no entra nadie.
- Verificar visitas y proveedores. Confirmar la cita con la empresa que dice enviar a la persona, pedir identificación y acompañar durante la visita. Lo mismo aplica a “soporte técnico” que llama o escribe pidiendo accesos remotos.
- Proteger documentos y pantallas. Escritorio limpio, archivos bajo llave, destructora para papel sensible y bloqueo de pantalla al levantarse.
- Cuidar la información en recepción y asistencia. Las posiciones que atienden al público son las más expuestas a preguntas “inocentes”; necesitan protocolos y respaldo para decir que no.
- Cerrar bien al final del día. Llaves, alarmas, equipos apagados o bloqueados y sesiones cerradas, especialmente antes de feriados.
Si ocurre un asalto
- Priorizar la vida. No oponer resistencia, mantener la calma, seguir instrucciones y evitar movimientos que puedan malinterpretarse. Ningún bien material vale más que una persona.
- Preservar y reportar. Activar alarmas silenciosas solo si es seguro hacerlo, no tocar nada después del evento, llamar a las autoridades y registrar características de personas y vehículos.
Responsabilidad compartida
El material original insiste en algo que aplica igual a la ciberseguridad: todo el personal es responsable de los procedimientos. Dejar una puerta abierta y compartir una contraseña son el mismo tipo de falla. Por eso recomendamos que los procedimientos físicos y digitales se enseñen juntos y se evalúen con los mismos indicadores.
Conclusiones
La oficina segura no depende solo del guardia en la entrada. Depende de decenas de pequeñas decisiones diarias que, cuando se convierten en hábito, forman una cultura de seguridad.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la medida de seguridad más importante en una oficina?
Controlar quién entra y a qué información accede. Eso incluye verificar visitantes, mantener cerrados los accesos y proteger documentos y sesiones.
¿Qué hacer durante un asalto en la oficina?
Mantener la calma, no oponer resistencia, seguir instrucciones y priorizar la vida. Después, no tocar nada, llamar a las autoridades y reportar lo observado.
Fuentes
- Documento interno “Curso de Seguridad y Comportamiento Preventivo”
Lleve este tema a su organización
El Curso Seguridad 360 convierte estas ideas en hábitos. Próxima edición: 24 de octubre de 2026.